Bellver: "Puig sólo aspira a liderar el PSPV con la amenaza de pegarse a la secretaría general con cola"

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20-01-2014

20. enero. 2014.- El portavoz del Grupo Parlamentario Popular en Les Corts, Jorge Bellver, ha denunciado hoy que el secretario general del PSPV, Ximo Puig, “sólo aspira a liderar las listas de su partido con la amenaza de pegarse a la secretaría general con cola”. “Como le dijeron dentro de su mismo partido, Puig representa el socialismo de 1983 y su programa supondría la vuelta a la España de 1983… Es curioso el concepto de renovación en la izquierda valenciana”, ha reprochado Bellver.

 

   “Además, a los socialistas se les llena la boca con su hipócrita democracia interna, con unas primarias con condiciones y un secretario general que amenaza abiertamente con la ingobernabilidad de su propio partido si no consigue encabezar la lista a las próximas elecciones autonómicas”, ha asegurado Bellver. “No deja de ser curioso que hoy todos conozcamos el resultado de las primarias que el PSPV va a celebrar en marzo porque, cuando mandan, no quieren soltar la silla, ni siquiera cuando les quema”, ha añadido.

 

   El Síndic popular ha criticado duramente esta actitud “acaparadora y hostil con sus propios militantes” y ha recordado que “desgraciadamente, para la izquierda, el control es una auténtica obsesión, en la gestión de sus partidos y de los pocos gobiernos que aún tienen, porque no confían en sus militantes ni en la sociedad valenciana”. De ahí, ha añadido, “su defensa a ultranza de una administración elefantiásica, en lugar de confiar en la sociedad valenciana, en sus empresas y emprendedores, para colaborar en la gestión de servicios”.

 

   “Son muchas las cosas que nos diferencian, pero sin duda las prioridades que cada uno nos marcamos están más lejos que la tierra del sol”, ha señalado Bellver. “El Gobierno de Alberto Fabra está centrado en la recuperación de la economía, la creación de empleo y la calidad de los servicios públicos, mientras la izquierda se pelea y se divide más rápido que un azucarillo, pero sin ningún dulzor, evidenciando la amargura y la ingobernabilidad que ya en la oposición desprende”.

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