Discurso del presidente Fabra en la ponencia de Estatutos

Discurso del presidente Fabra en la ponencia de Estatutos
Icono fecha
18-02-2012

XVII CONGRESO NACIONAL DEL PARTIDO POPULAR
Discurso President Alberto Fabra ante el Plenario
Ponencia de Estatutos
18 de febrero de 2012

En primer lugar, quiero dar las gracias a todos los que han colaborado en la elaboración de esta ponencia. A los dos ponentes, Alicia y Nacho, y a sus equipos. A los más de 60 militantes que han presentado más de 400 enmiendas y a los más de 600 compañeros que participaron en la Comisión de ayer. Gracias por el esfuerzo que realizáis a diario y gracias por vuestra dedicación al PP y por el profundo conocimiento de este partido que habéis aportado a esta ponencia. Gracias por el tiempo dedicado y compartido durante el proceso de elaboración.

El Partido Popular es un partido firme en sus convicciones y principios. Nunca ha dejado que nada ni nadie le marque el camino que debe seguir. Tiene vida propia, es autónomo y lo que representa trasciende a las personas que hoy estamos aquí. Era antes de que llegáramos y será cuando nos vayamos pero, aquí y ahora, es nuestra responsabilidad estar a la altura de lo que siempre ha representado el Partido Popular.

Los Estatutos que aprobemos hoy serán la carta magna de este partido, de cada uno de los casi 900.000 militantes que lo componemos y de los que se sumarán en los próximos años.

Por eso, la ponencia que hoy expongo ante todos ustedes – junto a Alicia y Nacho y en nombre de los centenares de compromisarios que se han preocupado y ocupado de este texto a través de sus enmiendas-- refleja de forma inequívoca los valores que defendemos y representamos en el Partido Popular.

Tengo el encargo de trasladarles los ejes básicos que han inspirado la redacción de este marco reglamentario que regirá, desde el momento de su aprobación, la vida del Partido Popular y que nos introduce de lleno en la nueva realidad que vive España.
Nada puede quedar al margen de la dramática crisis económica que nos asola. Por eso, nuestros estatutos cobran una importancia, si cabe, mayor que la que tenían hasta ahora, porque deben ser la piel contra la que rebote cualquier intento de desviarnos de nuestra principal responsabilidad hacia los españoles.

Los ciudadanos hablan claro. De un tiempo a esta parte, el paro y los problemas de índole económica constituyen sus principales preocupaciones, según arrojan los barómetros del CIS. Por eso estas cuestiones son, también, nuestros principales caballos de batalla.

Ahora bien, después de la economía, lo que más preocupa a los españoles es la clase política y eso, compañeros, es algo que tenemos que cambiar.

Ni podemos ni queremos ser una preocupación para los ciudadanos. Debemos ser su esperanza, debemos renovar su confianza, debemos conseguir que vuelvan a tener la percepción de que la clase política es la solución y no el origen de sus problemas.

Como principal partido de España, buena parte de esa responsabilidad, de limpiar la imagen de los políticos recae sobre nosotros y nuestra principal herramienta para ejercerla son estos estatutos. Si todos y cada uno de los militantes de este partido nos regimos bajo unas normas claras de ejemplaridad y transparencia, podremos recuperar esa confianza que ahora se tambalea.

El Partido Popular ha tenido un gran respaldo ciudadano en las últimas elecciones generales. Eso nos dice que los españoles confían en el PP como partido y en Mariano Rajoy como persona, como líder y como gestor, pero no nos quita la responsabilidad que debemos asumir respecto a su visión sobre la clase política de España.

Por eso, sin complejos, con la cabeza muy alta, sabiendo que somos un partido de gente honrada y comprometida, debemos autoimponernos unas rigurosas normas de funcionamiento ético y moral. No nos podemos permitir decepcionar a las personas que han depositado su confianza en nosotros. No queremos permitirnos ninguna relajación en las exigencias del partido para con nosotros mismos. No debemos dar margen a otro comportamiento que no sea el de la máxima corrección, la máxima ejemplaridad, la máxima transparencia. Un comportamiento que se refleja en una militancia recta, con principios, y en una generación de jóvenes que tienen muchas ganas de trabajar por este gran proyecto común que es España. Pero no sólo debemos ser honestos, también debemos parecerlo.

Ésta es la razón por la que la firmeza es la bandera de estos estatutos. La disciplina a la hora de regirnos por ellos y el pulso firme a la hora de aplicarlos es nuestra garantía de que nada perturbará el buen nombre de este partido y la acción política de sus dirigentes y militantes, tan importante en esta situación crítica que vive España.

Nada debe lastrar nuestros esfuerzos por sacar a nuestros compatriotas, militantes o no, votantes o no, aliados o no, de esta desoladora crisis. Nada puede poner en tela de juicio nuestra credibilidad. Nada debe cuestionar la honradez de este partido. Y somos nosotros mismos los guardianes de la ejemplaridad de nuestras conductas.

Se lo debemos a los centenares de miles de militantes del Partido Popular que cada día abren nuestras sedes para escuchar a la ciudadanía y trabajar por España.

Se lo debemos a los casi 11 millones de votantes del Partido Popular que nos han dado la responsabilidad de capitanear la salida de la crisis desde las administraciones, que saben que las batallas más duras las libran los valientes y que han apostado por nosotros para esta lucha.

Se lo debemos a los más de cinco millones de ciudadanos sin empleo que quieren respuestas y las buscan en nosotros.
Se lo debemos a los ocho millones y medio de andaluces que están viendo como el presupuesto que se debería destinar a su progreso, a su futuro, a su empleo… se ha perdido en un fondo de reptiles.

Se lo debemos a los 47 millones de españoles que necesitan que les devolvamos la esperanza con hechos y resultados.
Ésta es nuestra apuesta para resucitar la confianza de los españoles en toda la clase política. En la clase política que merece España. Ésta es nuestra respuesta a los ciudadanos que depositaron su confianza en el Partido Popular, que optaron por el cambio, por el futuro, por seguir avanzando. Que demostraron que, aunque les duela a algunos, nuestra democracia está muy viva.

No obstante, la aportación de estos Estatutos al envite del PP por la transparencia debe ir más allá. La cercanía de todas las personas que formamos parte de este proyecto sigue siendo el mejor instrumento para que todo el mundo nos conozca tal y como somos: íntegros, leales y abnegados en el ejercicio de nuestra vocación de servicio ciudadano.

En este punto, y en la misma línea de adaptación a los nuevos tiempos que les he trasladado antes, las Nuevas Tecnologías constituyen la clave. Un partido más moderno, más comunicativo, más abierto a la participación es un partido actualizado, mimetizado con la evolución de la sociedad. Por eso proponemos abrir el abanico de posibilidades que la tecnología nos ofrece.
Las redes sociales, las páginas web, en definitiva, la inmediatez y el alcance de Internet, abren vías de comunicación impensables hace tan sólo unos años. Aprovechémoslas. Comuniquemos lo que somos y lo que queremos y pulsemos el latido de la sociedad para seguir caminado de su mano.

Todo, sin olvidar la contundencia del contacto humano. El trato personal, el cara a cara, el pisar la calle debe seguir siendo nuestra principal vía de comunicación con la sociedad. Con nuestros vecinos. Como hacen nuestros alcaldes y concejales.
Estas vías de comunicación, tanto las modernas como las tradicionales, deben servir para impulsar la participación ciudadana en el seno del partido. Sedes abiertas que tomen nota de las inquietudes de los ciudadanos. Nada más frío que los datos. Nada que dé más sensaciones que las personas. La fuerza del PP se encuentran en su base, escuchémosla.

Son los cimientos sobre los que se asienta el Partido Popular, el pilar en el que el Gobierno de la Nación encuentra respaldo y apoyo a medidas y políticas valientes. La piedra de choque de cada gobierno autonómico, provincial o local.
Ahora, más que nunca, este partido tiene que apoyar las acciones de sus gobiernos, en todos los ámbitos, para, con su potencia, ayudar a que España salga antes de la crisis.

Nos embarcamos en este congreso como partido de Gobierno. Con Mariano Rajoy al frente de un barco que tiene que aguantar muchas tormentas. Estaremos con él en la travesía, a su lado, en su equipo, con toda nuestra energía y con una única obsesión: devolver a España su lugar en Europa, en el mundo, en la vanguardia del progreso, en los foros donde se deciden los pasos a dar en esta nueva realidad de economía global, en las decisiones que nos afectan --para bien o para mal-- y en las que no hemos podido participar ni se nos ha tenido en cuenta hasta el pasado diciembre.

La última vez que los populares nos reunimos, también en tierras andaluzas, habíamos arrasado en unas elecciones municipales y autonómicas, habíamos pintado el mapa de España de azul. Unimos nuestras fuerzas, las de unas autonomías que sabían y querían trabajar por España. Con intereses compartidos y con una visión de conjunto. Juntos hacemos una España más fuerte. Un Partido Popular más fuerte. Hoy el corazón del país también es azul y late al ritmo que marca el Partido Popular en el Gobierno de España y en cada uno de sus territorios.

Y para defender España necesitamos continuar siendo un partido fuerte, serio y riguroso. Esa es nuestra fuerza, la unión con mayúsculas. Tenemos un gran líder que hoy, seguro, saldrá de este congreso renovando el apoyo de un partido volcado con él. Tenemos un gran aliado en los millones de ciudadanos que nos han votado. Y vamos a poder con esto. Demostrémosle a Mariano Rajoy que somos su fuerza. Los valencianos, los andaluces, los madrileños, los canarios, los catalanes, los cántabros, los gallegos, los murcianos…. De norte a sur, de este a oeste, todos nosotros, aquí estamos, hoy y siempre, para trabajar con Mariano por España y para los españoles.

El único enemigo a batir: la crisis económica. Una única herramienta: nuestro trabajo. Un único objetivo común: los españoles. Y ni una concesión a otras cuestiones que nos puedan desviar de este camino.

Tenemos una gran responsabilidad que debemos afrontar con valentía, con coraje, con una unión y con nuevas ideas. Son tiempos de sudor y lágrimas, de apretar los dientes. Es el tiempo de los grandes hombres y las grandes mujeres. De personas con visión de Estado. Es el tiempo de los valientes. Y, entre los grandes, ha estado, está y estará el Partido Popular.

Muchas gracias.

 

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